El Reino Unido y la economía global - Julio 2009
El mundo está atravesando un período de turbulencia económica sin precedentes y el Reino Unido no es una excepción. Sin embargo, todos los días vemos también historias de éxito, de nuevos emprendimientos y crecimiento; acciones que requieren innovación, coraje y determinación. Y serán esas personas y esas empresas las que pondrán al Reino Unido a la vanguardia de la recuperación global.
En el siglo XIX Gran Bretaña era "la fábrica del mundo" y nuestros productos terminados -en especial textiles- se fabricaban con una eficiencia casi imposible de igualar por otros mercados. Hoy en día ya no somos un importante fabricante de textiles en forma masiva. En cambio, nuestra propuesta ha evolucionado y nuestra habilidad innovadora puede vislumbrarse a través de la diversidad de nuestra economía. Esto mismo lo puedo ver en la Argentina, donde empresas británicas son exitosas haciendo negocios en todos los sectores de la economía: bancos, energía, manufacturas, industrias creativas y en tecnologías de bajo nivel de carbono, por nombrar algunos.
El Reino Unido sigue siendo un país muy globalizado. Nuestra economía ocupa el 4º lugar entre las más abiertas del mundo. Estamos en el 6º lugar entre los mayores fabricantes del mundo y nuestras manufacturas equivalen a más de la mitad de nuestras exportaciones. Nuestra fabricación es de alta tecnología, requiere habilidades especiales y los productos son de alta gama, como por ejemplo la industria aeronáutica, que produce más de un tercio -las alas y los motores- del más grande, más avanzado y más ecológico de los aviones comerciales que se hayan hecho hasta el momento.
Sin embargo, la economía del Reino Unido es más que fabricar productos. Es altamente diversificada y abarca un amplio espectro de industrias. Entre ellas se incluyen ingeniería avanzada (más de la mitad de los equipos de Fórmula I tiene su base en el Reino Unido); Investigación y Desarrollo (el Reino Unido está a la cabeza del mundo con 70 Premios Nobel); Tecnología Informática y de Comunicaciones (el Reino Unido es sede de la mayor empresa europea en este rubro, con más de 1 millón de empleados y contribuyendo con un 10% al PBI del Reino Unido).
Creo que hay dos industrias que sobresalen frente al resto. La primera es la industria de tecnologías de bajo carbono y medio ambiente. Este sector factura £25 bn (US$40,000m) y emplea alrededor de 400,000 personas en unas 17.000 empresas. En el 2008 el Reino Unido superó a Dinamarca en tener la mayor capacidad instalada del mundo en generación de energía eólica off-shore y en la Universidad de Cambridge se llevan a cabo los trabajos de investigación y desarrollo más avanzados en foto-voltaje para la creación de células solares orgánicas. Y aún queda un enorme potencial: el Noroeste de Escocia tiene los mejores flujos de marea del mundo, que podrán aprovecharse en el futuro. En total, el crecimiento proyectado de la industria para el año 2015 se estima en £46bn (US$74.000m).
La segunda es la Industria Creativa, a la que tradicionalmente no se la asocia con las fortalezas del Reino Unido. Sin embargo, representa el 6.4% del valor agregado bruto del Reino Unido y es la mayor en Europa con 157.400 empresas en el año 2008. El icónico iPod fue diseñado por Jonathan Ive y la Web por Sir Tim Berners-Lee, ambos británicos. La industria de la moda del Reino Unido es vanguardista y somos líderes en diseño creativo. Los diseñadores de moda británicos son mundialmente conocidos: Paul Smith, Vivienne Westwood, Alexander McQueen, Christopher Bailey, John Galliano, Stella McCartney, John Richmond y Julian McDonald por nombrar algunos. Y la Semana de la Moda en Londres (LFW en sus siglas en inglés) atrae visitantes de más de 25 países, incluyendo un grupo de la Argentina que tiene el auspicio de esta Embajada. LFW genera órdenes por un monto cercano a los £100m (US$160m) cada temporada - eso es dos veces al año.
El éxito de la economía británica ha sido el seguir siendo una economía abierta. Esto seguirá siendo así en el futuro. No creemos que aún en tiempos de dificultades económicas, las barreras al comercio deban erigirse artificialmente para proteger a la industria doméstica frente a la competencia internacional. Este enfoque sería peligroso para la economía del Reino Unido. Y sería peligroso para la economía global; el proteccionismo que siguió a la Crisis de Wall Street en 1929 propició que la Gran Depresión se alargara en el tiempo.
Creo firmemente que el comercio es esencial para la prosperidad de la economía mundial y sigue siendo una de las principales vías abiertas para incrementar la productividad y el crecimiento. La economía del Reino Unido se ha beneficiado enormemente de su habilidad para exportar y atraer inversiones externas y este es un camino que debemos seguir y del cual no nos desviaremos.